Make your own free website on Tripod.com
Fauna al volante

Llevo relativamente poco tiempo manejando: en primera porque no tenía coche (obvio) y en segunda porque manejar en esta ciudad equivale a rebajarle 5 años a tu vida, debido al stress tan extremo. Manejar en la Ciudad de México es más peligroso que fumarse una cajetilla de cigarros al día.

Sin embargo debo ser justo: en ciudades como Monterrey o Guadalajara el índice de accidentes por exceso de velocidad es mayor que aquí ¿por qué será? ¡Ah! pues porque aquí son tantos coches que la velocidad promedio para manejar es de 20 km por hora: al lugar donde vayas siempre encontrarás tráfico. Gracias a esa característica he podido hacer observaciones muy cuidadosas de las personas que van tras el volante, y después de clasificarlos he encontrado varios tipos. Pondré de ejemplo algunos:

  • La señora que con una mano agarra el volante y con la otra se pinta las pestañas. Generalmente lleva a su lado a un niño chillón y maneja mucho más lento que los demás.
  • El tipo que cuando llega a un alto aprovecha para explorarse la nariz con el dedo índice. Si es que encuentra algo en su cavidad nasal lo arroja por la ventanilla.
  • El joven que vive pegado a su claxon y que piensa que tocándolo los coches descompuestos van a andar, las viejecillas se van a apurar y los semáforos van a cambiar mágicamente de rojo a verde.
  • El cuate que mientras maneja va pensando “voy derecho no me quito si me pegan me desquito”. Regularmente va hecho la mocha, con su estéreo a todo volumen, y manejando únicamente con una mano: la otra la lleva en el hueco de la ventanilla abierta (seguramente para darse aire en la axila).
  • La mujer que piensa 9 veces antes de cambiarse de carril y que lleva prendida su direccional durante 500 metros antes de moverse.
  • El chofer de transporte público que va en tercer carril y que cambia al primero sin preocuparse por los que vienen atrás. Luego vuelve a cambiarse al tercero para regresarse al primero 10 metros adelante. Un as-no reconocido al volante.
  • Los jóvenes (hombres o mujeres) que llevan su radio sonando a todo lo que da y que corean las canciones de moda.
  • Los brutos que se dan la vuelta donde no deben o que se detienen a media avenida para prender su cigarro o que se avientan en doble sentido. Por cierto, son los más peligrosos pues seguramente se quedaron acostumbrados a que en su pueblo no hay coches sino caballos.

Sin embargo lo mejor de todo es que el tránsito es cuidado por policías que en vez de dirigir como debe ser, comen tortas de milanesa en la esquina y se dan de rodillazos en los muslos para ver quien escondió los silbatos. Todo un zoológico urbano.

inicio/ links/ descargas/ galería/ contacto/