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Amo el cine, odio el cine

Amo ver películas en el cine. Creo que no hay mayor emoción que llegar a la sala de una película que has esperado mucho tiempo, que se abran las cortinas de la pantalla y que empiece la proyección. Siempre he sido de la idea de que tal vez las películas en video puedan verse mucho mejor pero nunca tendrán esa emoción de estar sentado junto a otros espectadores compartiendo risas, llanto y sustos.

Sin embargo hay cosas que odio al ir al cine. Por ejemplo:

Que la película sea clasificación B-15 (o sea de 15 años para arriba) y entren a verla niños. Los niños en sí no me molestan, pero si están preguntando toda la película porqué pasan las cosas los ahorco. Y si el papá se la pasa explicándole cada escena en la pantalla los ahorco a los dos. Y si además el niño es muy pequeño y se la pasa llorando, ahorco al gerente del cine por permitirles pasar a una película cuya clasificación no es para ellos.

Que a mitad de la película suene un celular. Caray, tan fácil que es apagarlo, o ponerle la opción de vibrador, o que nada más se prenda una lucecita discreta. Pero nooo, hay personas que ponen su timbre a todo lo que da, echando a perder algún momento dramático de la cinta. Si fuera para una emergencia, lo tolero, pero si es la esposa del tipo preguntando porqué no ha llegado a la casa, es para colgarlo de los pies y echarlo a los leones.

Que se sienten junto a mí (o detrás) adolescentes en grupo. Es regla inequívoca que los adolescentes se comporten como cavernícolas cuando están en bola: gritan antes de empezar la cinta, gritan en medio de la cinta y gritan al finalizar. Lanzan frases ocurrentes y originales como "acá estamos güey" "no lloren que se va a salvar" "al final se muere el protagonista" etc etc. Además, si llevan palomitas las arrojan a todos lados. Horrible.

Que en la misma fila donde estoy se haya sentado una pareja, y en medio de la película a la chava se le ocurra mandar a su novio por más palomitas. Yo que el tipo cortaba a la chava por tragona. Otra variante es la gente que llega tarde a la película y anda como ciega buscando lugar, atravesándose y pisando los callos de los demás (yo incluído).

Pero lo que más odio es la gente que patea mi asiento. Tal vez no se dan cuenta, pero al estirar las patotas le dan un golpe al asiento que se siente como si te estuviera echando bronca. Como para pararse y quemarles los pies.

Así que ante tantas amenazas he preferido ver las películas en horarios en los que todos están trabajando (a las 11 de la mañana por ejemplo) o en los que todos se van a dormir (a las 12 de la noche). Sin embargo propongo la creación de una asociación que proteja los derechos de las personas que queremos disfrutar sanamente nuestra película. Los espectadores unidos jamás serán vencidos. Se ve se siente, el espectador está presente. Este puño si se ve. He dicho.

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