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Nostalgia ochentera

Tal vez peque por sonar demasiado localista (aunque a decir verdad, es de la única manera en que se puede escribir), pero extraño los tiempos en los que me sentaba a ver a Remi y Corazón Alegre. O a Katy la oruga, que por alguna extraña razón cambió su nombre a "Pepina". Y no es por pura nostalgia, sino por algo a lo que suelo llamar "ingenuidad de los ochentas".

Piénsenlo bien: eran tiempos en los que la computadora no entraba de lleno en nuestras vidas, y entonces uno podía creerse cualquier cosa que saliera en la tele. Cualquier cosa. ¿Quien puede negar que envidiábamos tener un coche como el de "Michael Knight"? Todos los que soñábamos con "Kitt" pedíamos tener aunque sea un circuito de foquitos, cuya luz fuera de un lado para otro. Y con eso nos conformábamos.

Pero los tiempos han cambiado: ahora todo debe de justificarse para que los niños lo crean. Cuando yo era chavito, y veía al Duende Bubulín, de verdad me creía las canciones aquellas de "yo soy, Papo el Zapato". Ahora ver hablar a un zapato no solo es verdad, sino que hasta puede avisarte ¡si estas por tener un infarto! ¡Cuánta tecnología!.

Pues nada, que cuando yo era chico me ponía una toalla en el pescuezo y no era Supermán... era El Santo, un superhéroe de carne y hueso como ya no hay alguno. Le lanzaba patadas voladoras a mi hermana y ella chillaba. Usaba calzado Blasito y era un lujo tener unos tenis con bolsita (tenis canguro, les llamábamos) ¿qué para qué servía la bolsita? Pues creo que para guardar monedas, aunque eran tan incómodos que te sacaban callos y ampollas... pero ahí iba uno muy orgulloso con las monedotas en el zapato.

Eran los tiempos de Señorita Cometa, del Cascarrabias y la Princesa Amanecer. De los pantalones Aplauso, Dayana y Sassón (¡oh, oh la lá Sasson, para los jóvenes de corazón!). Tiempos en los que a las estaciones de radio jamás se les hubiera ocurrido meter más de dos canciones seguidas, pues el locutor tenía que presentar una por una. Eran los años en los que la Hora Nacional anunciaba con mucho orgullo a los chocolates Turín, ricos de principio a fin.

Misterio: hubo algunas series de televisión que duraron muy poco tiempo al aire y que quedaron grabadas en la memoria de nosotros, pobres espectadores. Gigi era una niña que se transformaba en adulta (ñam ñam) ¿Porqué nunca volvieron a pasarla si era un éxito?. Hubo otra que se llamaba Bean Baxter (¿?) que era una serie en vivo acerca de un espía adolescente (aunque ya ni me acuerdo bien) ¿Y qué decir de Sport Billy? Un morrito que sacaba de su maletín un montón de artículos deportivos en miniatura que de repente se hacían enormes.

Recuerdos de viejito ¿quién se anima a contar más cosas?

-este es ¿Pancho Pantera? ¡Ah no! Es Sport Billy...

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