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Tan bueno que era el muertito...

Creo que durante toda mi vida voy a asociar la canción de "la Culebra" (¡ibamooos a la moliendaaa!) al asesinato del candidato presidencial del Pri en las elecciones de 1994: Luis Donaldo Colosio. Para quien no sepa, hace diez años este señor estaba en un mítin en un lugar llamado Lomas Taurinas y cuando ya se retiraba, un tipo llamado Mario Aburto le metió dos balazos mientras de fondo se oía la canción de la Culebra. Irónicamente, de Colosio se han dicho más cosas ahora de muerto, que cuando estaba vivo. Veamos.

A final de cuentas Colosio fue un hombre de promesas: hizo unos discursos muy bonitos y bastante motivadores, que seguramente hubiera llevado a la práctica, pero no le dieron chance porque le dispararon. Igual y si hubiera llegado a la presidencia (que es lo más seguro) hubiera entrado al sistema y habría acabado robándose unos milloncitos del pueblo. Eso no lo sabemos. Son solo especulaciones.

Como también son especulaciones quién fue el que lo mandó matar. Y dije "mandó matar" porque nadie se levanta un día diciendo "¿hoy que voy a hacer? ¡ah pues matar a un candidato presidencial!" como nos quieren hacer suponer. Existen (claro está) casos de magnicidios donde el asesino es solitario -como pasó con Abraham Lincoln o con Venustiano Carranza- pero el común de la gente en México cree que lo mandaron matar. Y al preguntarle a cualquier tipo de la calle quien supone que fue, la respuesta es la misma: el ex-presidente Salinas.

Antes de que venga la PGR a buscarme a mi casa por difamación (o los hombres de negro), debo aclarar algo: yo creo sinceramente que el que la gente crea que fue Salinas es algo que entorpece mucho la investigación del verdadero autor intelectual. Y es que -supongamos- que fue alguien más (yo que sé quién): pues debe estar bien cómodo en su casa sin preocuparse porque todos creen que fue el ex-presidente. Y por su parte, la gente nunca se va a quedar tranquila hasta que haya pruebas que sirvan para culpar a Salinas, aunque no sea culpable.

¿Si me explico? Nunca se sabrá quien es el verdadero asesino porque nadie va a salir a declarar "yo fui quien lo mandó matar". Y como todos se quedan con la duda, pues preferimos pensar que fue el Salinas porque suponemos que de alguna manera no le convenía que Colosio siguiera en su campaña. Aunque no se tengan pruebas, vaya.

Lo cierto es que con Colosio pasó exactamente lo mismo que sucede cuando se nos muere un familiar: aunque haya sido un desgraciado en vida, todos decimos en su funeral "tan bueno que era el pobre", "nunca se metía con nadie", "era un santo". Si Colosio hubiera sido un buen o un mal presidente es algo que no sabremos jamás, y los libros de historia lo irán olvidando poco a poco, pues ni siquiera llegó a ser presidente. Aunque muchos lo seguiremos recordando cada vez que oigamos la canción de la Culebra.

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