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El Retorno del Rey por Cecilia de Teresa

Esto no se trata de una formal crítica de cine, pues no soy la persona indicada para hacerlo, ya que fue con esta película que regresé a la salas luego de casi 6 meses. Además de que, aunque me gusta mucho ir al cine, no he tenido oportunidad de hacerlo de manera frecuente. Más bien, se trata de lo que yo pude ver de positivo en esta historia; un comentario subjetivo.

No soy fanática de lo que se refiere a la obra de Tolkien. Es más: supe de este autor cuando se estrenó la primera película de la trilogía y ni siquiera he leído el libro.

Pero a lo largo de la historia descubrí, casi a manera de moraleja, tres palabras claves que por sí sola la historia resalta: lealtad, perseverancia y esperanza. Claro, este es mi punto de vista y tal vez pudieron diferenciar otras; de las mismas derivan otras ideas relacionadas, reflejadas en la actitud y acciones de los personajes.

La lealtad es una palabra que se repite muchas veces en los diálogos, y es un concepto que, en la historia se pone a prueba (Frodo y Sam ante las difamaciones de Gollum). La perseverancia, que en algún momento Gandalf transmite a los hombres para luchar en contra de los orcos, y la que Sam transmite a Frodo para llevar a cabo la misión encomendada: la destrucción del anillo. Y la más importante, pues es la más observada y que en algún momento Sam y el futuro rey Aragorn, así como Gandalf expresan: la esperanza en que, dependiendo de que ellos aún la conserven, la tierra media sea un lugar de prosperidad, lo cual los motiva a enfrentar con fe y valor cualquier adversario u obstáculo que se les presentara.

Cada quien ve lo que quiere ver. Aquí, en mi caso, fue una película en las que vi reflejadas situaciones análogas a lo que actualmente estoy experimentando y fue muy inspiradora para reflexionar sobre ellas. Incluso hubo algunos personajes cuyos comportamientos me recordaron a la actitud de personas conocidas ante situaciones parecidas.

De este modo aprendí que, ante cualquier adversidad, para llegar a nuestros ideales y anhelos, se debe mantener la fe y la esperanza, mantener una lealtad hacia ellos. No debemos dejar que algún Gollum nos distorsione la manera de cómo vemos nuestro camino.

Sólo es cuestión de ser perseverante y vencer nuestros temores (o a lo que tememos); enfrentarlos cara a cara y no dar marcha atrás, seguir de frente, sin dejar que nuestro ímpetu por conseguir lo que queremos se desvanezca.

Como dicen: "se pueden perder batallas, pero no la guerra", si queremos…

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